“El micrófono” y la interseccionalidad

Un programa de televisión que he empezado a mirar es “El micrófono.” La serie trata de las relaciones entre los traficantes de drogas y la policía en Baltimore, Maryland. Por casualidad, también vivo muy cerca de esta ciudad en Maryland. El programa ha recibido aclamación crítica por su representación pluridimensional de todos los cuentos de los personajes. Por ejemplo, los traficantes de drogas no son todos malos, y los oficiales de la policía no son todos buenos. Algunos de los traficantes de drogas están bondadosos y solamente son víctimas de su circunstancia. Por otro lado, algunas de las policías robaran y usan fuerza innecesaria. No obstante, en última instancia, “El micrófono” muestra cómo ninguna persona puede ser pone en solamente una caja, y que todas las cuentas tienen perspectivas múltiples. Un buen ejemplo de esto es el personaje de Omar. Él es un “matón” que es temido por todos en Baltimore y él es gay. Además, aunque es gay, mucha gente le teme todavía. Esto es un cuento de más importancia para contar, porque se muestra la interseccionalidad en identidades. Omar es un matón, muy peligroso y también gay. Pero la serie no se olvidan las consecuencias de estas intersecciones. Mientras, Omar es respetado y temido, incluso él no puede escapar la homofobia y el odio. Básicamente, me encanta este programa porque retrata sus personajes como real, complejo individuos para que la audiencia pueda relacionar con todos los personajes.

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